Hola, Pandas de peluche:
Por fin Henry me ha dicho a partir de cuándo se puede montar en unicornio: ¡A partir del miércoles!
¿A que es súper emocionante? Esperemos que el animal se deje montar y no tire a nadie al suelo, como hizo con Horsey. Bueno, os voy a contar el final de la historia:
Como recordaréis, Horsey y el defensor de los derechos de los animales estaban a punto de rendirse cuando a lo lejos divisaron un oasis. “Último intento”, pensó Horsey. Ambos cabalgaron hasta allí. Pero esta vez no se trataba de ningún espejismo. ¡Era justo lo contrario! Era un paraíso terrenal, con cascadas de agua, praderas y bosques tupidos y un lago de aguas cristalinas que sació la sed de Horsey y de su compañero. De repente, escucharon un enorme estruendo ¡PUM!, y oyeron que había gente gritando como loca que cada vez se acercaba más
. El unicornio se presentó delante de ellos. Estaba muy asustado y no sabía dónde ir. Incluso retrocedió ante Horsey. Pero el joven defensor de animales sabía lo que necesitaba el unicornio: sacó un guante rojo de terciopelo de su mochila y acarició al unicornio mientras lo montaba.
El unicornio se detuvo y se quedó con los ojos abiertos como platos, ya confiaba un poco en ellos. Sin pensarlo dos veces, Horsey y el defensor de los animales cabalgaron y abandonaron el oasis hasta que se vieron de nuevo en el desierto lejos de aquella muchedumbre enfurecida. Una vez que ya no hubo moros en la costa, Horsey intentó montar en el unicornio, pero éste siempre lo rechazó. Horsey dedujo que el unicornio estaba muy nervioso por aquella gente que lo perseguía, y decidió traerlo a Panfu con la esperanza de que el unicornio se encontrase a gusto y se dejase montar. ¡Pero no dio resultado! El unicornio se encuentra cómodo aquí, pero no deja que Horsey lo monte. Henry sabe por qué, pero ya os lo dirá en persona cuando vayáis a por la silla de montar.
Love and Peace,
Kamaria
Abel09♥

















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